No todos los consumidores saben bien qué es un cerdo de bellota ni en qué se diferencia este de cualquier otro. Por eso queremos explicar aquí lo que caracteriza a este cerdo tan especial. Para que también podamos apreciar por qué su carne tiene tanto valor.

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La alimentación no es lo único que entra en juego aquí. Lo cierto es que el entorno de los cerdos de bellota tiene también un papel muy importante en su desarrollo y en el sabor final de su carne. De poco sirve que los cerdos coman bellotas si luego están encerrados en una granja sin poder moverse.

Y es que el hecho de que vivan en naturaleza y con libertad es una de las garantías de su sabor. El movimiento y una vida normal y en libertad hacen que su grasa coja otra consistencia y, por lo tanto, que la carne derivada de ellos tenga ese sabor particular.

La comarca de Villuercas está situada en Extremadura, una tierra en la que la fama del cerdo ibérico no ha dejado de crecer. Se trata de una cadena montañosa llena de valles donde los animales encuentran un lugar natural en el que alimentarse hasta crecer lo suficiente.

Ahora bien, no es bellota lo único que comen. En la dehesa extremeña pueden encontrar hierbas aromáticas o frutos silvestres que los ayudan a tener una alimentación completa. Algo que luego redundará en el sabor final del animal.

¿Cuándo comienzan los cerdos con este tipo de alimentación?

Si alguien no sabe qué es un cerdo de bellota, el nombre puede decir mucho. La alimentación de los cerdos de bellota es fundamental para que el animal produzca una buena cantidad de grasa, que será luego la que le dé ese sabor tan particular al jamón.

Primero beben leche materna. Generalmente, hasta que alcanzan los 23 kilogramos. Esto suele coincidir con los diez meses de vida, momento en el cual se cambia la forma de alimentación. Una vez tienen ese peso, pasan al pienso. El motivo es que las bellotas, sean del tipo que sean, solo están presentes de octubre a marzo. Es decir: se trata de un alimento estacional. Por lo tanto, primero tendrán que ir comiendo cereales u otro tipo de alimentos.

Al empezar octubre, período conocido como la Montanera, el cerdo vaga por la dehesa alimentándose de bellotas. Ya sean de encina, alcornoque, roble o quejigo. La grasa de este fruto los ayuda a producir su propia grasa, que se introduce entre sus músculos. Y que aporta ese toque untoso y ese sabor tan profundo.

Durante esta época, los cerdos pasan a engordar mucho. Pueden incluso llegar a comer diez kilos de bellota al día. Sin embargo, no es esto lo único que consumen. Por lo general, el animal busca conseguir un equilibrio entre la hierba y la bellota. Dependerá del número de frutos que encuentre, de su apetito, etc. Esta es la época de engorde, en la que desarrollan su grasa y su musculatura.

Normalmente, si han alcanzado cierto peso, cuando termina la Montanera es cuando se sacrifican. Y cuando se puede empezar a trabajar con su carne para obtener de ella una serie de productos deliciosos. Así, se puede comprobar que han tenido una dieta totalmente natural, gracias a la cual el sabor final de su carne habrá mejorado mucho.

¿Cómo es la carne de los cerdos que han consumido bellotas?

Se estima que el 70 % del sabor de la carne de cerdo depende de la alimentación que haya tenido este animal. Por lo tanto, esto nos va dando una idea aproximada de por qué tiene tanto prestigio el cerdo de bellota sobre otros modelos de dieta. Y, aparte de conseguir una carne con más grasa y con un toque más untoso, ¿qué otras cosas le ofrece al plato final? Vamos a ver algunas de ellas.

1. Un sabor intenso

Las vetas de grasa pasan a ser mucho más jugosas, más infladas. En el cerdo, como ya dijimos, la carne de la musculatura se confunde mucho con la grasa. Esta tiene un valioso peso en el alimento. Por lo tanto, cuanta mejor calidad tenga, se conseguirá también un sabor más intenso y delicioso.

2. Un plato más saludable

No hay que obviar algo tan importante como que no toda la grasa es igual. No es idéntica una grasa que se ha producido de comer bellota y hierbas de la dehesa, que una de un criadero con piensos de engorde. La calidad final del producto no solo mejorará su sabor. También los efectos que pueda tener en nuestra salud.

En conclusión, ahora que sabemos qué es un cerdo de bellota y lo difícil que puede ser conseguir el crecimiento de estos animales, podremos valorar más su carne. Y es que los embutidos que se derivan de estos cerdos son una auténtica maravilla y una fantástica experiencia para el paladar. Cómo no recomendarlos.